sábado, 2 de febrero de 2008

¿HAY CURA PARA LA CEGUERA?

Vivimos en un mundo en el que la sociedad occidental,en una parte importante,se alimenta del hambre y de la guerra como una gran rata de alcantarilla. Indudablemente es un gran negocio global y esto difícilmente acabará ya que mientras ésto sucede al ciudadano de a pie se le hace creer que el sistema funciona porque trabaja, se le da un sueldo y en navidad da dinero para un tele maratón, que por cierto es el último grito en comercio con la miseria de los demás. Todos contentos...Buen guión si esto fuera la realidad, pero la verdad es que en cada ciudad de occidente hay mas bancos que gente muere por segundo de hambre en el mundo.

Esto se rompe, y probablemente deba ser así si no nos quitamos la venda y gritamos. Necesitamos con urgencia la revolución de la verdad, hay que recuperarla, nos la han quitado. Han creado una caverna como la de Platón y nos han metido dentro .Este es el capitalismo extremo, y este es el sistema moral que impone. El hambre, la guerra y lo que conlleva, llamémosle terrorismo, fanatismo, resistencia..., dolor al fin y al cabo, no acabara jamás porque es parte del negocio de occidente, y nosotros somos unos cómplices a los que han hecho protagonistas de un “comic” en el que nos han dicho que nosotros somos los buenos, quien es el superhéroe y quien es el villano. Una ficción que nos es cómoda, ¿verdad?.
Miguelón.

1 comentario:

Jesús Ortiz dijo...

Hola Miguel Ángel. Se que en el argot amistoso eres Migue a secas, pero considero apropiado llamarte por tu nombre completo, y darte un saludo grande y afectuoso a este mundillo de los blogs, que tengo segurísimo, vas a enriquecer con tu excelsa sensibilidad y tu forma de contar las cosas a través del prisma de tus ojos y de como ellos ven el mundo. Así que, querido amigo Migue, enhorabuena por tu parto bloguero, felicidades por tu artículo, contundente, directo al alma y todo lo mejor para tu vida profesional y personal de la cual seguiremos disfrutando a "raticos", como dice Juanes, cuando nos dejen nuestros quehaceres.
Un abrazo.